Padre, Amaste tanto al mundo que diste a tu único Hijo para morir por nuestros pecados para que cualquier persona que creyera en Él no se perdiera, sino tuviera la vida eterna.
Tu Palabra dice que somos salvos por la gracia por fe, como un regalo de parte de ti. No podemos hacer nada para la salvación.
Yo creo y confieso con mi boca que Jesucristo es tu Hijo, el Salvador del mundo. Yo creo que Él murió en la cruz por mi y que llevó todos mis pecados, pagando el precio por ellos. Yo creo en mi corazón que tu levantaste de entre los muertos a Jesús.
Pido que perdones mis pecados. Yo confieso a Jesús como mi Señor. Según tu Palabra, ¡ya soy salvo y pasaré la eternidad contigo! Gracias, Padre. ¡Estoy tan agradecido! En el nombre de JEsús oro, AMÉN.
Extraído del libro "El desarrollo de un lider" de Joyce Meyer.
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